No es trading. Es análisis.
Aquí no hay gráficos de velas ni botones rojos parpadeando. Eres el analista de un fondo: recibes memorias anuales, cuentas de resultados y balances, y tu trabajo es entender el negocio antes de tocar un solo euro.
El precio es lo que pagas; el valor es lo que recibes. Cuando los dos se separan lo suficiente —y solo entonces— compras. El resto del tiempo, esperas. La paciencia se practica igual que la valoración.